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Escuelas líderes por Panamá.​ Cómo transformar el país a través de transformar las escuelas

UN FUTURO LEJANO QUE YA NOS ALCANZÓ

“Cuando ya no podemos cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.” – Victor Frankl

Estamos ante un momento de cambios históricos y sin precedentes. Los avances exponenciales de la inteligencia artificial, robótica y demás tecnologías están teniendo impactos acelerados en todos los aspectos de nuestras vidas (desde los aspectos económicos, hasta los políticos, sociales y existenciales).

Aunque son muchas las variables que se están moviendo vertiginosamente y el futuro es impredecible, hay dos grandes caminos posibles:

  1. Un camino en el cual el ser humano genera dependencia de la tecnología y es sustituido por ella, poniendo en riesgo real el futuro de las sociedades humanas.
  2. Un camino en el cual el ser humano potencia su sabiduría y logra un nivel de avance y prosperidad excepcional impulsado por la tecnología.

Es momento de decisiones sabias y de sumar a nuestros mejores pensadores para redefinir el futuro. Los lugares por excelencia donde, literalmente, se construye el futuro son las aulas de clase. Ahí necesitamos actuar cuanto antes.

El modelo educativo actual, construido sobre las bases del modelo prusiano y del General Education Board (EE. UU.) no sólo está obsoleto, con el impulso de la inteligencia artificial, resulta contraproducente.

Hemos visto cómo este modelo no sólo deshumaniza a los estudiantes (tratándolos como insumos en una cadena de producción y evaluándolos con control de calidad al final de la cadena), sino que falla en equipar a las futuras generaciones de los insumos que requerirán no sólo para prosperar, sino para vivir una vida plena como miembros de una sociedad.

La estocada final a este modelo llegó con el disparo en el desarrollo y aplicación de los modelos de LLM de inteligencia artificial. La combinación entre inteligencia artificial y otras tecnologías, pone sobre la mesa “máquinas” que:

  • Siguen instrucciones al pie de la letra y son obedientes.
    • Trabajan 24 horas los 7 días de la semana con una rapidez de procesamiento órdenes de magnitud superior a la capacidad humana (desde millones hasta quintillones por segundo).
  • No protestan y no tienen limitación de oferta (se pueden obtener las que se necesiten ya programadas con instrucciones).

Si analizamos el poder de la tecnología, resulta claro: estamos invirtiendo ingentes esfuerzos en formar estudiantes para una realidad que ya no existirá, pues está siendo substituida rápidamente por las “máquinas”. Estamos preparando a los estudiantes para integrarse al mundo con una oferta que se está quedando rápidamente sin mercado.

El modelo prusiano de educación surgió en el siglo XIX en Prusia como un sistema estatal centralizado, obligatorio y gratuito, diseñado para formar ciudadanos obedientes, disciplinados y alfabetizados, útiles para la burocracia, el ejército y la naciente industria. Fue diseñado con un enfoque “de fábrica” —con aulas estandarizadas por edades, currículos uniformes, instrucción centrada en el profesor y énfasis en puntualidad, memorización y obediencia— se inspiró en principios militares prusianos y respondió a las demandas de la Revolución Industrial.

El modelo prusiano fue revisado y potenciado en los EE.

UU. por John D. Rockefeller y otros industriales, quienes fundaron el General Education Board e invirtieron masivamente en educación para moldear trabajadores fabriles dóciles y productivos. El enfoque fue priorizar la obediencia, la higiene y las habilidades básicas para fábricas enfatizando la formación industrial para maximizar productividad en la era de la industrialización.

LA NECESIDAD DE ACTUAR RÁPIDO, CON SABIDURÍA Y VALENTÍA

“Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige.” – Séneca

Las implicaciones son múltiples y en todas las dimensiones del ser humano:

  1. Personal: lo que hacemos es parte importante de nuestra identidad; cuando perdemos nuestra identidad, la crisis viene usualmente acompañada con una
    • pérdida de propósito y de contexto en la sociedad. El uso de tecnología para pensar y hacer trae los riesgos inmediatos de dependencia y manipulación.
  2. Económica: en la medida en que las “máquinas” ocupan plazas de trabajo, las personas tendrán que desarrollar rápida y repetidamente, nuevas formas de agregar valor y generar riqueza. Y tendrán que encontrarlas en aquellas áreas en las que las “máquinas” aún no tienen pericia (tomando en cuenta de que la competencia será con “máquinas” que aprenden y mejoran de forma exponencial). Las economías capitalistas se alimentan de la creatividad, innovación, dinamismo y capacidad de asumir riesgos de sus empresarios, profesionales y trabajadores; estos sonlementos que necesitan ser desarrollados deliberadamente.
  3. Social y familiar: las redes sociales y la capacidad de crear contenidos (fotografías, vídeos, audios) indistinguibles de los reales, hace muy difícil distinguir entre lo que es real y lo que no. La interacción ubicua con máquinas produce un pobre desarrollo social y emocional. Esto pone en riesgo la confianza, la base de cualquier organización humana. El insumo abrumador de información debilita severamente la capacidad de los padres de formar a sus hijos y genera fracturas en la interacción y unidad familiar.
  4. Política: las repúblicas democráticas liberales requieren ciudadanos. Los ciudadanos lo son en la medida en que tienen pensamiento crítico, propósito y compromiso. En un mundo de redes sociales potenciadas por la IA, es fácil dividir y manipular debilitando la unidad y la plataforma democrática.

En el escenario de tomar acción con sabiduría, los profesionales del futuro potenciarían sus capacidades con las “máquinas” siendo capaces de agregar valor muchas veces por encima de lo que lo hacen hoy día. Estos incrementos cuánticos de productividad podrán impactar el crecimiento y la prosperidad significativamente. Como referencia, un tractor puede hacer el trabajo de campo de más de 50 hombres. Igualmente, un profesional ampliamente listo para aprovechar la tecnología podría aportar el trabajo equivalente de muchas otras personas.

Los avances posibles nos permitirían superar muchos de los límites que tenemos hoy día en los diferentes campos del saber humano (incluyendo la salud). Con personas pensantes y preparadas, la tecnología nos podría ayudar a tomar decisiones mejor informadas, a reducir el tiempo de trabajo y a incrementar nuestra calidad de vida.

En el escenario en el que fallamos en tomar acción con sabiduría y valentía, el futuro traerá personas limitadas, débiles, pobres, frustradas, vacías, ansiosas y deprimidas interactuando en una sociedad de baja confianza (fácilmente presa de adicciones y demagogos) ya sea

fallida o bajo un estricto control impulsado por la tecnología.

HUMANOS POTENCIADOS POR TECNOLOGÍA

“La mejor forma de predecir el futuro es creándolo.” – Stephen R. Covey

La combinación ideal es un futuro liderado por humanos que actúan con sabiduría y que potencian sus capacidades con la tecnología. Para entender cómo podemos dar forma a ese futuro, vale la pena tomar en cuenta los dones únicos del ser humano que representan la gran ventaja competitiva:

  1. Autoconocimiento: tenemos la capacidad de ser conscientes de nuestro entorno y de nosotros mismos a través de una experiencia directa. Podemos, inclusive, tener consciencia de nuestros estados de ánimo, pensamientos, creencias, limitaciones, fortalezas, emociones y sentimientos. Entendemos mejor a los humanos y al mundo porque tenemos una experiencia humana.
  2. Imaginación: podemos crear múltiples realidades inexistentes en nuestras mentes e innovar (individual y colectivamente). Desde el mundo de las ideas y las emociones al mundo de las cosas, los humanos tenemos capacidad de imaginar primero y crear sobre dicha base.
  3. Conciencia: tenemos la capacidad de conectar con los principios universales y utilizar nuestra “brújula” moral para definir lo que es correcto o incorrecto y tomar decisiones sabias. Los principios son el fundamento tanto de la confiabilidad como de la confianza y dan sostenibilidad y prosperidad a cualquier sociedad.
  4. Voluntad independiente: podemos decidir, siempre, y actuar conforme nuestra voluntad. Esta es la capacidad de pensar, sentir y crear por nuestra propia cuenta, independientemente de los demás.

Estos 4 atributos humanos delinean la fortaleza exclusiva y excepcional que tenemos la capacidad de potenciar: humanos creando (imaginación y voluntad independiente) un futuro en el contexto de la verdad (autoconocimiento) y de la forma correcta (conciencia).

EL PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN

“Educar la mente sin educar el corazón no es educación en absoluto.” — Aristóteles

La educación existe únicamente con el propósito de liberar el potencial de las personas a fin de que puedan valerse por sí mismas, crecer, prosperar, convivir y trascender. Los seres humanos, con nuestros cerebros altamente flexibles y adaptables, con nuestra capacidad excepcional de generar sinergia y crear, necesitamos dedicación intensa para desarrollar nuestro potencial. Dicho potencial existe en 4 dimensiones:

  1. Física: incluye nuestro cuerpo y la capacidad de generar bienestar, riqueza y prosperidad.
  2. Mental: incluye nuestro aprendizaje y el desarrollo de nuestras múltiples inteligencias y modos de pensamiento. Incluye nuestra curiosidad nata y la búsqueda de la verdad.
  3. Social – emocional: incluye el manejo de nuestras emociones y las relaciones con los demás. Incluye tanto nuestra capacidad de sacar energía, motivación, resiliencia y dirección conectando con nuestras emociones, como nuestra capacidad de multiplicar nuestro entendimiento y capacidad a través de la sinergia con otros.
  4. Espiritual: incluye tanto el sentido de propósito, contribución, legado y conexión tanto con los valores como con los principios que dan dirección a nuestras vidas, como la energía vital que da sentido a nuestras acciones.

Sobre la base anterior, la educación debería liberar el potencial de las personas en las 4 dimensiones: impulsarlas a cuidar bien de su cuerpo y su salud, ayudarlas a prosperar económicamente a través de agregar valor, equiparlas con curiosidad y amor por la verdad para hacer grandes preguntas y buscar sus respuestas, formarlas para entenderse a si

mismas, empatizar, dialogar y colaborar con los demás, prepararlas para fortalecer la sociedad y vivir en paz y harmonía, facultarlas para vivir vidas de crecimiento, virtud y valentía.

La educación, por lo tanto, necesita formar:

  1. Personas de carácter sólido y centrados en principios: propósito, ética, proactividad, resiliencia, fortaleza interior, manejo del cambio, humildad, valentía, confianza en sí mismos, mentalidad de abundancia, inteligencia emocional.
  2. Líderes con la capacidad de crear y prosperar con otros: visión, principios, empatía, diálogo, colaboración creativa, sinergia, innovación, visión, emprendimiento.
  3. Ciudadanos y profesionales con la capacidad de pensar: curiosidad, búsqueda de la verdad, la virtud, la belleza y la justicia. Personas que cultivan la lógica, la filosofía (no ideología), el pensamiento crítico, los pensamientos laterales e integrales, el análisis, la síntesis, el pensamiento tanto lógico-matemático, el pensamiento fluido (free-ffowing mode).
  4. Aprendices constantes que buscan un entendimiento profundo del conocimiento y están en evolución constante: investigación y entendimiento profundo de los diferentes campos del saber humano (aprender, cuestionar e investigar versus memorizar o estudiar para pasar exámenes u obtener certificados).
  5. Profesionales con capacidad de dominar la tecnología: preguntas correctas e interacción sabia con las “máquinas” para potenciar los resultados combinados.

EL GRAN CAMBIO DE PARADIGMA

“Un cambio de paradigma no corrige la ciencia anterior: la reemplaza por otra forma de ver el mundo.” – Thomas Kuhn

El cambio necesario no es incremental al sistema actual, no se trata de mejoras menores o de modificación de procedimientos, currículo u horas de estudio. Se trata de repensar el sistema completo de educación a fin de alinearlo con lo que requerirán nuestros jóvenes para prosperar y capitalizar sobre un futuro muy diferente a nuestro presente.

El tipo de educación necesaria requerirá de la participación de la comunidad educativa (educadores, padres, administrativos, autoridades, estudiantes) y requerirá modificar la forma como se enseña. Es decir, pasar de un sistema que forma trabajadores obedientes que siguen instrucciones a un sistema que potencia al ser humano desarrollando al máximo sus capacidades innatas y equipándolo para capitalizar al máximo sobre sus oportunidades dominando la tecnología.

Necesitamos cambios importantes en nuestra forma de pensar:

DeA
Los estudiantes son un insumo homogéneo al “proceso” educativo.Cada estudiante es único, tiene capacidad nata para la grandeza y el sistema educativo debe buscar liberarla.
La escuela sólo se centra en lo académicoNecesitamos líderes centrados en principios para mover nuestras economías y sociedades.
Para dominar la tecnología, los estudiantes tienen que utilizarla cuanto antes.Primero se aprende a convivir, a entender, a pensar y a crear, luego se interactúa con la tecnología.
El programa académico es lo clave y la cultura del centro educativo no es relevante.Cada centro educativo debe ser un ecosistema ejemplo de la sociedad que deseamos en el futuro.
La responsabilidad del educador es enseñar su materia (y punto).Cada educador necesita ser un líder transformacional.
Medimos el éxito del proceso de aprendizaje con la puntuación de los exámenes.Se aprende de muchas formas y la educación debe ser una experiencia estimulante.

El nuevo paradigma de la educación necesita estar basado en las siguientes premisas:

  1. Cada estudiante es único, tiene capacidad nata para la grandeza y el sistema educativo debe buscar liberarla: necesitamos identificar los talentos y motivaciones de cada estudiante a fin de potenciar su proceso de aprendizaje. Las personas somos diferentes, aprendemos de forma diferente y tenemos intereses diversos. En vez de buscar uniformidad (fábrica), el sistema debe potenciar lo mejor de cada uno.
  2. Necesitamos líderes centrados en principios para mover nuestras economías y sociedades: cada estudiante necesita ser líder de sí mismo y líder en sus relaciones. Esta base de liderazgo da la fortaleza emocional y el sentido de propósito sobre los que se desarrollan la dirección, la seguridad, el poder interior y la sabiduría que necesitarán nuestros jóvenes para prosperar en un mundo incierto. Estos líderes centrados en principios necesitan una educación integral (física, mental, social- emocional y espiritual).Primero se aprende a convivir, entender, a pensar y a crear, luego se interactúa con la tecnología: desde entender al mundo que nos rodea, el contexto en el que vivimos, el lenguaje en el que nos comunicamos, la forma como interactuamos con los demás, el funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra psique, hasta la forma de pasar de datos a información, a conocimiento y a sabiduría. Una vez desarrollada la capacidad básica de hacer preguntas, reflexionar lógicamente, interactuar en sinergia, estudiar y criticar ideas, los estudiantes estarán listos para interactuar con la tecnología de forma constructiva. Aprender conlleva esfuerzo y la mente es similar a un músculo (lo que no se desarrolla, se atrofia). Se aprende a pensar pensando, se aprende a redactar redactando. Se aprende a crear creando. Substituir estas acciones antes de tiempo, generan una peligrosa dependencia.
  3. Cada centro educativo debe ser un ecosistema de la sociedad que deseamos en el futuro: los estudiantes necesitan vivir en el futuro desde sus centros educativos para que puedan vivirlo de forma natural una vez que se integran de lleno como ciudadanos y profesionales a la sociedad. La formación de los estudiantes en principios y en conocimiento necesita estar presente en todo lo que se hace y en todas partes. El aprendizaje necesita ser algo tangible que se vive en el día a día del centro educativo.
  4. Cada educador necesita ser un líder de esta transformación: necesitamos educadores con vocación que estén deseosos de invertir la energía física y emocional en formar a las siguientes generaciones. Necesitamos personas con empatía, fortaleza emocional, curiosidad, fe en el potencial humano, ética, energía y entusiasmo, amor por el conocimiento y la verdad.
  5. Se aprende de muchas formas y la educación debe ser una experiencia estimulante: se aprende jugando, leyendo, desarrollando proyectos, dialogando, investigando, explorando, disertando, debatiendo, observando, analizando, sintetizando, experimentando. La educación necesita salir de los salones de clase (la fábrica) y conectar con el mundo de forma directa. Igualmente, se evalúa el aprendizaje de muchas formas (los exámenes son sólo un método estandarizado de los múltiples disponibles).

LA GRAN OPORTUNIDAD

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.”– Víctor Hugo

Tenemos la gran oportunidad (y responsabilidad) de dar un salto cuántico en el futuro de nuestras sociedades a través del salto cuántico en la educación que damos a nuestros jóvenes. Aunque tenemos incertidumbre del futuro que nos depara, tenemos todos los elementos para dar forma a un futuro de unidad, paz, bienestar, riqueza y prosperidad. La fortaleza de nuestras sociedades y de nuestras repúblicas democráticas lo requieren. La realización de las futuras generaciones lo demanda. Actuemos con integridad, humildad, generosidad, sabiduría y valentía.

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